sábado, 17 de octubre de 2020

EL 17 DE OCTUBRE DE 1945. ENTRE LA MEMORIA Y LA HISTORIA.

 

 

EL 17 DE OCTUBRE DE 1945. ENTRE LA MEMORIA Y LA HISTORIA.

Juan Carlos Cantoni

 

 

¡Cielito, cielo que sí!

¡Cielito del 17!

¡Cielito del General!

                                                                                                                            Que cumple lo que promete!

 

Agüita que vas corriendo

Repara mi condición.

Liberada de mis males

Por Evita y por Perón

 

Tengo todo. Humilde sigo.

Por eso guardo mi fe.

Si el General me lo ordena

“Presente!”, contestaré.

  Anónimas[1]

 


 

                Estas coplas, por su carácter anónimo, son un producto folklórico, vale decir,  de auténtica creación popular. Tienen características similares a las coplas y cantares históricos del siglo XIX. Cantares que nuestra  literatura registra y nuestros antropólogos y folkloristas rescatan y estudian como  evidencia  del sentir y pensar popular. Tienen además otro valor, el que le confiere la historia cuando se piensa  y se escribe desde la base de ese actor colectivo, que llamamos pueblo. Estos materiales no son  solo componentes pintorescos sino  legítimas fuentes  de la expresión colectiva de quienes fueron testigos y actores anónimos, pero reales, del 17 de octubre de 1945..

 

            Nuestra intención es abordar el tema del 17, teniendo en cuenta el carácter de acontecimiento cuya trascendencia histórica, ha movido a intensos debates. Estos debates han sido sesgados por distintas ópticas ideológicas, casi siempre destinados a dar explicación, a resultados políticos negativos. Los distintos puntos de vista de los “varios  antiperonismos  pretenden encontrar en el acto originario del movimiento,  una auto justificación de sus fracasos políticos.

            Frente a estas actitudes las producciones peronistas encuentran en el 17 la exaltación triunfal, del hecho originario del proyecto nacional y popular, de independencia  económica y transformación social. Por esa razón  el peronismo dio al 17 de octubre el valor de un  hecho fundacional, que sus opositores  consideraron “mito” entre muchos otros,  construidos deliberadamente y al servicio de políticas de  “manipulación de masas.”

            Consideraremos inicialmente algunos testimonios, visión de “testigos calificados” por su condición de historiadores; para más adelante: las “teorías explicativas”  emergentes de la consideración de los hechos en su trascendencia y como constitución de la “identidad popular”

            Es frecuente en la historiografía, apelar al testimonio de los actores políticos, obreros, empresarios, etc, para indagar acerca de las “intencionalidades”  y proyectos sectoriales que eclosionaron en aquel 17 de octubre de 1945.  

            Reproducirlos aquí, excede los límites de este trabajo. No obstante  
corresponde señalar que, en su mayoría reflejan dos aspectos que han dado pie a distintas interpretaciones del acontecimiento. Por un lado marcan la sorpresa y hasta el estupor por la presencia de “esas multitudes” desfilando por las calles céntricas de Buenos Aires;  por otro,  el carácter  espontáneo de su movilización.

            No era la primera vez que las “multitudes” ocupaban el espacio público del centro,  si se recuerdan la ocupación de la Plaza para escuchar la palabra de Uriburu en septiembre de 1930, o en el acompañamiento de los restos de Yrigoyen en su sepelio. Lo que en este caso asombraba era su carácter espontáneo, festivo y fundamentalmente su composición social. Una franja que surgía de los suburbios industriales de la Argentina en transformación, y que,  para muchos,  era el inicio triunfal de una revolución  en paz; para otros la súbita reaparición de una “barbarie” no redimida y ominosa. Vale la pena transcribir la apreciación de un intelectual de la época, visión a la que se mantuvo fiel hasta su muerte:

 

           “Era así mismo la Mazorca, pues salió de los frigoríficos como la otra salió de los saladeros. Eran las mismas huestes de Rosas ahora enroladas en la bandera de Perón, que a su vez era el sucesor de aquel tirano (…) Y aquellos siniestros demonios de la llanura que Sarmiento describió en el Facundo, no habían perecido. Están vivos en este instante y aplicados a la misma tarea, pero bajo techo en empresas muchísimo mayor que las de Rosas, Anchorena, Terrero y Urquiza. El 17 de octubre salieron a pedir cuenta de su cautiverio, a exigir un lugar al sol, y aparecieron con sus cuchillos de matarifes en la cintura, amenazando con una San Bartolomé del barrio norte. Sentimos escalofríos  viéndolos desfilar en una verdadera horda silenciosa con carteles que amenazaban con tomarse una revancha  terrible”  [2]

 

            Seleccionamos el testimonio de tres historiadores, no como quienes reconstruyeron con interés científico la historia contemporánea de los argentinos, sino en su calidad de contemporáneos de  aquellos días.

            De sus testimonios es posible rescatar su visión, cómo vivieron, cómo experimentaron  un tempo cuya magnitud y trascendencia histórica no estaban en condiciones de dimensionar.

             Muchos de nuestros historiadores han incursionado en la autobiografía, desde el Deán Funes hasta Tulio Halperin Donghi, pasando por Vicente Fidel López, Carlos Ibarguren, Ramón Cárcano, José Maria Rosa o Julio Irazusta, entre otros.  Desde sus escritos se plantea un desafío  a la interpretación y rescate de lo que realmente les impactó de su tiempo y lo que proyectan sobre el mismo desde su condición profesional. No obstante tienen un innegable valor historiográfico, merecedor de un estudio que también excede los límites de este trabajo.

            Ahora bien, de acuerdo con el tema, hemos elegido a José María Rosa[3], Felix Luna[4] y Tulio Halperin Donghi.[5]

            Una ubicación temporal de los autores con respecto al año de 1945, nos permite inicialmente identificar su condición generacional y su nivel de formación alcanzado.        


Así,  José Maria Rosa  había nacido en Buenos Aires el 20 de agosto de 1906, en el seno de una familia patricia, fuertemente vinculada a la tradición roquista. En octubre de 1945, a los 39 años  se desempeñaba como abogado, titulo que había obtenido en 1926. Su trayectoria en el foro y en la justicia lo llevó a participar en la intervención a la provincia de  Mendoza  durante el gobierno de Uriburu. En  Santa Fé también se desempeñó en la enseñanza  universitaria y en la Justicia. Por aquellos años militó en las filas del Partido Demócrata Progresista de Santa Fe. A fines de la década de los ´30, ya identificado con el nacionalismo, publicó sus primeras obras. En 1938 se vinculó con los grupos “federalistas”, núcleos originarios del revisionismo histórico santafesino, y de allí comenzó su carrera como historiador  “heterodoxo” frente a la hegemonía de la historiografía liberal mitrista.

lunes, 12 de octubre de 2020

“La cuestión colonial”

 


“La cuestión colonial”   

Prof. Araceli Ibañez    

El siguiente escrito pretende abrir el debate acerca de la cuestión colonial entorno a la Conquista y expansión española sobre el territorio americano. Desde fines del siglo XV hasta el último cuarto del siglo XIX, vastas regiones quedaron bajo el poder de la Corona española que, a lo largo de esos siglos, elaboró una legislación que caracterizó los dominios de la monarquía compuesta en el antiguo régimen. La diversidad regional, étnica y cultural se complejizó con el avance de los años. ¿Es posible entonces caracterizar la sociedad novohispana de mediados del siglo XVI en los comienzos de los contactos, con la de fines del XVIII? ¿podemos afirmar que la colonización implicó integración? El estudio del espacio peruano ¿alcanza para contextualizar las formas de trabajo forzado indígena en toda la expansión del sur del continente?. Las preguntas que surgen son diversas e inmersas en las discusiones que historiadores, entre otros especialistas, presentan sobre el largo espacio de tiempo que constituyó la dominación española sobre los territorios de ultramar.

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jueves, 24 de septiembre de 2020

CUADERNOS DE HISTORIA NACIONAL N°1 A 65 AÑOS DE LA REVOLUCION LIBERTADORA PARTE 1: Prof. juan Carlos Cantoni

 Entre tanto clima  destituyente de los continuadores del golpe cívico militar perpetrado en 1955 nosotros , los herederos de aquellos que levantaron las banderas de una Patria Libre, Justa y Soberana hacemos el INNEGABLE DERECHO AL EJERCICIO DE LA MEMORIA a través de estos  Cuadernos de Historia que hoy lanzamos para  enfrentar esas endebles, falaces y criminales actitudes que buscan en el olvido, sepultar las felonías y traiciones de sus negras historias. 

El colectivo del CEHPNAL, considera que toda historia antes que científica es política, haciendo propia la idea del gran historiador Enrique Florescano, y por tal motivo a la antipolítica de los que se apropian de símbolos como la bandera nacional y  niegan a la soberanía del pueblo al reclamar ceses o avasallamientos a las legítimas autoridades nacionales hemos decidido hacer nuestro aporte al campo de la política con aquello que sabemos manejar: Las ideas; mientras esperamos el momento en que la pandemia nos permita retomar a eso que es nuestro por herencia, sangre derramada, lucha  e historia: LAS CALLES


CUADERNOS DE HISTORIA NACIONAL N°1 A 65 AÑOS DE LA REVOLUCION LIBERTADORA PARTE 1: Prof. juan Carlos Cantoni

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domingo, 30 de agosto de 2020

Todos sabemos quién fue Ana Frank pero ¿quién es Gustavo Iaies?



Prof.Claudia Rodriguez. (Boletín del CEHPNAL: "Pedagogía para la Liberación")

Gustavo Iaies es autor de una nota de opinión titulada: La educación en tiempos de pandemia: no les propongamos a los chicos el camino de Anna Frank. La publicación fue realizada por el diario  Clarín con fecha  27/08/2020, y corrió por las redes junto con repudios meritorios de diversos espacios docentes.
El autor,  es más que un pedagogo: licenciado en Educación por la UBA;  magister por la Universidad de San Andrés, dueño de establecimientos educativos, autor de libros de pedagogía y director  del Centro de Estudios en Políticas Públicas (CEPP) que sostiene  la Fundación Luminis.
 Es decir que, su trabajo entre tantos es  para esta Fundación, sin fines de lucro, relacionada internacionalmente a cuestiones de formación docente;  asimismo es parte activa  del  Grupo de Empresas y Fundaciones (GDyF) entre las que se encuentran: Pérez Companc, Telecom, Loma Negra, Beccar Varela, Bunge y Born, Farmacity y Fundación Noble –Grupo Clarín entre otras firmas.
Además, su producción académica está sostenida por editoriales de renombre en el mercado que, como sabemos, son parte de un entramado de variados medios de comunicación transnacional que comenzaron la compra de editoriales nacionales allá por los 90.
 Por lo tanto, como CEHPNAL, repudiamos no sólo el artículo de Gustavo Adrián Iaies  sino su posición como formador de opinión y productor de conocimiento académico; ya  que sus aportes  atentan contra una Pedagogía que se precie de soberana.  

sábado, 15 de agosto de 2020

¿Historia social? La shadow university al frente de un nuevo paradigma


Prof. Julian Otal Landi. Inst.Sup.Prof. “Dr.J.V. González”.
 La política ejercida por el peronismo en materia universitaria había conllevado al alejamiento y la separación de numerosos catedráticos que, opuestos al programa nacionalista “totalitario” del gobierno optaron por conllevar sus estudios y la ampliación de los mismos al margen de la tarea oficial, desarrollándose principalmente en el Colegio Libre de Estudios Superiores.
Muchos lo alternaban con las cátedras adquiridas en Uruguay y en ambiciosos trabajos de campo historiográfico que tenía por fin renovar el paradigma hegemónico, por otro lado, en amplia decadencia y sin un proyecto alternativo coherente por parte del peronismo (1).
Uno de los principales referentes de esta renovación será José Luis Romero, fundador de la revista Imago Mundi que albergaba a otros ex catedráticos como Francisco Romero, Vicente Fatone, Roberto Giusti, Jorge Romero Brest, Alberto Salas, Jaime Rest, Tulio Halperin Donghi. Al decir de éste último: “la generosidad de Alberto Grimaldi hizo posible la publicación de Imago Mundi, esa revista de historia de la cultura en por primera vez la historiografía argentina ofrecía una imagen de conjunto de sí misma más allá de la historia nacional e hispanoamericana”.
Posteriormente, el propio Romero asumirá que el verdadero motivo de ese emprendimiento era realizar “una universidad preparada, una shadow university preparada para reemplazar a la otra”. El puntapié de la renovación historiográfica se llevará a cabo luego de la caída del peronismo en setiembre de 1955 y con la llegada al poder del gobierno de facto denominado Revolución Libertadora. Lo curioso será que el auge renovador que emprendería la Historia Social a nivel oficial será perpetrado entre dos denominadas revoluciones: la mencionada anteriormente y la Revolución Argentina encabezada por el general Onganía, que, mediante la denominada noche de los bastones largos en 1966, destruiría en magnitud los espacios construidos por este paradigma historiográfico.


Con el gobierno de la “Libertadora”, José Luis Romero será designado interventor de la Universidad de Buenos Aires (1955/56). Asimismo, Halperín Donghi ocuparía el cargo de Decano de la Facultad de Filosofía y Letras y rector de la Universidad del Litoral en 1957. La aparición de la llamada Historia Social se produciría bajo la acción del interventor Romero, cuando se crean los Institutos de Sociología, a cargo de Gino Germani y de Economía, a cargo de Julio Olivera, al tiempo que nace la cátedra de Historia Social General.
La mencionada corriente historiográfica está sumamente influenciada, aparentemente, por la llamada Escuela de los Annales, iniciada en Francia en 1929, por Marc Bloch y Lucien Febvre. La relación que podía haber tenido Romero con el renombrado historiador Fernand Braudel en sus cuantiosos viajes a América, pueden haber servido de influencia directa. La Escuela Histórica de los Annales se caracterizaba por la interdisciplinariedad cuyo fin es abordar las distintas problemáticas para enriquecer el objeto de estudio, y también su carácter supranacional, que en cierta medida habían sido defendida tempranamente por Marc Bloch y Henry Pirenne quien defendería la necesidad de abandonar los marcos nacionales y abrirse a las perspectivas comparativas.
La necesidad de una búsqueda de una nueva corriente que abandone la postura conflictiva de la corriente revisionista y la falta de sentido de la Nueva Escuela para ese entonces, fue planteada por Tulio Halperín Donghi en un número especial de la revista Sur que saludaba al gobierno de facto: “La historiografía argentina seguía encerrada sobre sí misma, vivía, si es que puede decirse que vivía, de la gran herencia del romanticismo liberal, sobre la cual se habían construido los esquemas aplicables a la historia argentina, a mediados del siglo XIX “.
La Nueva Escuela con Emilio Ravignani había rechazado la imagen heredada de la época de Rosas, como periodo de lucha cerrada entre la libertad y la tiranía. Pero no supo con qué reemplazarlas. “Los revisionistas no revisan los esquemas heredados; invierten tan sólo los signos valorativos que tradicionalmente marcaban a cada uno de los términos en ellos contrapuestos… La investigación historiográfica debe permanecer cerca de los problemas vivos de nuestro tiempo. No significa esto que debe trasformar las luchas del pasado en una alegoría de las del presente; debe sí alcanzar esa forma de actualidad que es propia de la historia... “La investigación debe además apoyarse en una cultura histórica más sólida y moderna; es intolerable que de los debates en los que se decide la suerte de su disciplina los historiadores argentinos suelan no tener siquiera conocimiento. “La Liberación no sólo implica el fin de la dura presión del estado contra toda actividad cultural seria, no sólo permite esperar razonablemente que dentro de la penuria de los años que vienen esas actividades podrán contar con auxilios, ya que no cuantiosos, sensatamente distribuidos de origen estatal. (...) la hora de la Liberación significa algo. Significa que se inaugura un nuevo modo de dar testimonio de una lealtad tan duramente mantenida en los años que pasaron. Un modo a la vez más sincero y más audaz, cuya sinceridad y audacia no se han de ejercer ya polémicamente sobre los adversarios, sino sobre el propio pensamiento y las propias costumbres intelectuales moldeadas por un decenio de convivencia, aunque sea hostil, con la dictadura” (2).

lunes, 10 de agosto de 2020

La cuestión peronista y las Ciencias Sociales

 Charla con el Prof. Juan Carlos Cantoni en la cátedra de Historia de la Historiografía del Prof. Julián Otal Landi - Instituto superior del Profesorado Dr. Joaquín V. González

domingo, 2 de agosto de 2020

A DOS AÑOS DE UN HECHO DOLOROSO


“...escuelita de un rincón de la tierra, simple barracón de cinc y madera, descascarado; podridas sus puertas; raídos sus pisos; con latas y cartones por vidrios; con un grupito de maestros salidos de la entraña de la realidad más que de cartapacios pedagógicos, como sostenedores e inquietadores...”



Con estas  palabras de Jesualdo Sosa, maestro y militante político uruguayo, recordamos a Sandra Calamano  y Rubén Rodríguez, Trabajadores de la Educación de la escuela N° 49 del partido de  Moreno, provincia de Buenos Aires.



 A dos años de tanta negligencia planificada  por el  estado provincial,  de la mano de   de la entonces  gobernadora electa María Eugenia Vidal y su  director general de escuelas  Sánchez Zinny, reforzamos los reclamos.



Exigimos verdad, justicia y cárcel a los responsables de esta “muerte anunciada”.


Anuncio que Sandra concretó de  puño y letra para gritar a cuatro vientos  las peligrosas deficiencias de infraestructura que privaban de un cocido caliente a los estudiantes.  Sin embargo nadie vio. Nadie escuchó.



  Desde esa escuelita de un rincón de la tierra las familias, los compañeros y compañeras trabajadores de la Educación junto a los niñes del distrito de Moreno, nos enseñan que nunca dejaremos de incomodar  e inquietar a quiénes atenten  contra nuestra Escuela Pública.


imagen cedida por el artista plástico Santiago Vilas

domingo, 26 de julio de 2020

Poemas a Eva de Mario Sosa Tella



                                                       

Eva

como el labio quieto del volcán

entra en la ciudad

y arden en su centro las pasiones

y la voluntad



Eva

como el ala de la soledad

en la multitud

de maravillados indigentes

es la reina y es luz



Diamantes, alpargatas

y un lugar

para torcer el hambre más urgente

tanta rabia y amor



Eva

como el blanco de un odio infernal

puesto a madurar

en la sed de los terratenientes

almas turbias del mal



Eva

como leche, manzana y maná

madre popular

de los pobres y los insurgentes

tan argentina…



EVA PERÓN O LA CONSTRUCCIÓN DISCURSIVA EN TORNO AL ETHOS MISIONAL



RUBÉN FRANCISCO LASSO – MARTA ÁNGELA CAMUFFO

Pertenencia Institucional: UNTREF/ISP “Joaquín V. González” - UBA

El trabajo fue presentado en Primer Congreso de Estudios sobre el Peronismo:La Primera Década Organizado por la Red de Estudios sobre el Peronismo Mar del Plata los días 6 y 7 de noviembre de 2008.





INTRODUCCIÓN

La figura de María Eva Duarte de Perón ha sido identificada con la manifestación de los sentimientos.  Idea que remite a la concepción peronista de género, suponiendo cierta preponderancia de racionalidad, de parte de hombre y de intuición en la mujer.[1]  Aunque, en stricto sensu el discurso político no centra su estudio en cuestiones de género.
Los estudios en torno a Eva Perón son de diversa índole: según el parecer de personas de su entorno (Jamandreu, Lagomarsino de Guardo), o escritores que abordaron su vida desde diversas perspectivas ideológicas (Main, Sebreli, Borroni y Vacca, Navarro, Barnes, Chavez, Dujovne Ortiz); abordando algún aspecto de su accionar público (dos Santos, Bianchi) o privado (Sucarrat); e incluso, de modo colateral (Waldmann, Sigal y Verón, Crassweller).[2]
Distintas facetas de la personalidad de Evita se abordó la obra publicada acerca de ella.  Si bien esos estudios han tratado su palabra, quedó esta constreñida a la literalidad del texto impreso –el enunciado-, soslayando el análisis lingüístico de sus textos, que es el objetivo principal del presente estudio.
Este trabajo se enmarca dentro del análisis del discurso político, entendido como la posibilidad de construir un espacio simbólico para configurar identidades colectivas y resolver a futuro problemas del presente.  Conviene diferenciar enunciado de enunciación.  El primero alude al contenido del discurso, en cambio la enunciación es la relación del que habla con aquello que dice, construyendo dos imágenes: la del sujeto que habla –enunciador- y la de aquel a quien se dirige –destinatario.[3]
Al respecto, el discurso político no queda adherido a la palabra, interpretando la enunciación de raíz política como un elemento inscripto en una práctica social, circulando alrededor de cierto público y en relación con los vínculos de poder que se establecen.[4]
Los medios discursivos que se emplean para influir sobre el auditorio son, según Aristóteles, el logos (revela la razón), el ethos (imagen de sí) y el pathos (lugar de la emoción).  Del ethos participan tanto la persona real que habla –locutor- como aquello que representa en ese momento –enunciador.[5]  
Por ser la esposa del Presidente de la República, Gral. Juan Domingo Perón, Eva Duarte en su rol de locutor tiene derecho a la palabra y funda su legitimidad sosteniendo una presencia de carácter político.  Al no detentar ningún cargo en la esfera gubernamental, Eva Perón se constituye en un líder informal, entendiendo por tal al que ejerce un poder sin ocupar ninguna función informal en el Estado.[6]  También aparece otra realidad del hablante: aquella que permite la elaboración de una identidad discursiva; es decir, cierta figura del sujeto que enuncia.
La identidad del sujeto se vehiculiza por medio de representaciones sociales que configuran imaginarios socio discursivos, porque el sujeto expresa y pone en acción ideas que tienen valor no tanto por sí mismas, sino por el sujeto que las enuncia.  En consecuencia, el hombre político debe ser creíble, generar confianza en su poder de realización; y, a la vez, debe lograr la identificación hacia su persona obteniendo la adhesión a su pensamiento.
Existen diversas posibilidades para que el ethos se convierta en un discurso creíble y capaz de permitir la identificación.  Es propósito de este trabajo investigar qué particularidades del ethos se hallan presentes en el discurso de Eva Perón: y al mismo tiempo, cómo consiguió crear determinada imagen de sí que proyectó en sus receptores generando adherentes y opositores.
Nuestra hipótesis de trabajo sostiene que Eva Perón se constituye en tanto modelo a seguir, usando una metáfora, Evita se presenta como un espejo que el auditorio debe imitar.  Este es el ethos, la estrategia de su discurso político. 
Para su demostración, siguiendo a Charaudeau,[7] se abordarán procedimientos de orden lingüístico –expresivos y enunciativos- y estrategias –credibilidad e identificación- empleadas en la producción discursiva de Eva.

PROCEDIMIENTOS LINGÜÍSTICOS UTILIZADOS POR EVA PERÓN
Los procedimientos lingüísticos son, entre otros, aquellos capaces de producir un ethos., dependiendo de las circunstancias que presiden su empleo, por ejemplo: valores de época, situación de comunicación y personalidad del orador.  Pueden ser clasificados estos mecanismos lingüísticos en expresivos y enunciativos.  Los primeros tienen que ver con la forma oral de la palabra, pues cada locutor tiene su manera de comunicar, que a su vez se asocia con juicios intuitivos y representaciones.  En el político se distinguen como procedimientos lingüísticos expresivos, según Charaudeau, el “hablar”: “bien”, “fuerte”, “tranquilo” y “local”.

miércoles, 22 de julio de 2020

Epidemias, Pandemias y el sufrimiento de los olvidados por los poderes del capital


Mg Graciela Enria
Medica Pediatra, Epidemióloga. Profesora de Medicina y sociedad. Facultad de Ciencias Médicas. Investigadora del Consejo de Investigaciones CIUNR. Universidad Nacional de Rosario. Jubilada





DIONISIO es el dios griego de las epidemias. Según los relatos aparece de visita (epidemión), nada se sabe de su arribo, cuando se lo descubre ya ha dejado su devastación de enfermedad y muerte.
Dionisio ha llegado a Argentina y está actuando. Como siempre se ensaña en los territorios y con la población más vulnerable.
Esta situación, que en el lenguaje común se la enuncia como un hecho “natural”, ha sido abordada por las políticas sanitarias desde mucho tiempo atrás, muestra la importancia que reviste en las discusiones científicas.
Basados en las hipótesis de Hipócrates, Snow, Virchow, Guerín para citar algunos, comenzaron reuniones para negociar sobre las responsabilidades de las ocurrencias de afectación por enfermedades consideradas de los pobres o de los grupos que no aceptan las normas sociales: Lepra, Sífilis y demás infecciones de transmisión sexual (ITS), Tuberculosis, Chagas, Dengue, ahora el mismo vector suma Zika y Chicunguña, HIV/sida, sólo para nombrar algunas.

El concepto de CONDICIONES DE VIDA se tornó central. Max Neef (PNUD 1989) acuñó el concepto de necesidades básicas insatisfechas, y por fin comienza a circular un discurso que debió reforzar la palabra salud con el concepto de SALUD POSITIVA.
¿De qué estamos hablando? Salud no es ausencia de enfermedad (como lo enunciaran los egipcios), SALUD es un hecho positivo y significa la posibilidad de desplegar todas las oportunidades de la vida, con calidad; reconociendo los problemas que comunitariamente deben solucionarse, satisfaciendo como mínimo las necesidades básicas.



jueves, 9 de julio de 2020

Vivir en la villa miseria


Vivir en la villa miseria 1
Por Mara Espasande

Historiadora, directora del Centro de Integración Latinoamericana "Manuel Ugarte" de la UNLa Es Licenciada en Historia por la Universidad Nacional de Luján (UNLu) y Profesora en Historia por el Instituto Sagrado Corazón de Almagro y Se desempeñó como docente en Educación media y en institutos de formación docente de la Provincia de Buenos Aires y de CABA. En el ámbito universitario desarrolló su tarea docente en el Instituto de Servicio Exterior de la Nación (ISEN), la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad Provincial de Ezeiza (UPE), la Universidad Pedagógica (UNIPE), la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo (UPMPM) y la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV). Fue consultora pedagógica de la DINIECe, Ministerio de Educación de Nación, en evaluación de la calidad educativa en Ciencias Sociales. Ha publicado diversos trabajos sobre historia argentina y latinoamericana. Fue coordinadora del “Atlas Histórico de América Latina y el Caribe. Aportes para la descolonización pedagógica y cultural”, obra dirigida por Ana Jaramillo y editada por Edunla. Actualmente es profesora adjunta del Seminario de Pensamiento Nacional y Latinoamericano de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) y directora del Centro de Estudios de Integración Latinoamericana “Manuel Ugarte” de la misma Universidad.





Introducción
 “Atención, porteño a esta Villa Miseria: cementerio de sueños de cabecitas negras. De aquí parte el grito, lamento profundo que marca un hito en la miseria del mundo. Es un grito de rabia de dolor y de pena, que bulle en la savia de nuestras venas. Dolor hermano de tierra adentro con la misma sangre que llevas adentro. Pena de sabernos por pobres, menos, y que quieren tenernos socialmente ajenos. Pero entiende antes: NO SOMOS PARIAS, somos inmigrantes en nuestra propia Patria.”  Chilimino (Poeta villero)
El poema presenta una problemática relevante en la historia argentina: la exclusión social encarnada en los habitantes de las llamadas “villas miseria”. En nuestra historia encontramos numerosos ejemplos que ilustran el sentir del poeta villero: la sociedad argentina en general y la porteña en particular han mirado con menosprecio a quienes llegan a Buenos Aires desde el interior buscando nuevos medios de vida. “Inmigrantes en nuestra propia Patria” representa el sentir de aquellos, que desde 1930, han abandonado su lugar natal añorando un trabajo y una vida más digna. 
Desde entonces, las villas miseria crecerán en forma permanente hasta nuestros días, develando las desigualdades y contradicciones de nuestra sociedad. Alicia Ziccardi las ha caracterizado como “enclaves urbanos de la pobreza”, que se constituyen a partir de “las particularidades de un conjunto de individuos y familias que participan de una común precariedad en la vivienda, una común ausencia de equipamiento colectivo, una común ilegitimidad en el uso del suelo encerrado en límites geográficos fácilmente perceptibles…”.2
El término “Villa miseria” aparece por primera vez en 1957 en la novela de Bernardo Verbitsky Villa miseria también es América, que denuncia el surgimiento de estos barrios miserables como consecuencia del empobrecimiento del país. El habitante de los asentamientos es -desde el comienzo- discriminado por su condición, tratado como intruso en la ciudad. Un vecino reflexiona “sentir que porque vivimos en una villa no somos menos que otros. Eso es lo difícil (...) Porque primero te discriminan y luego te autodiscriminás... Te lo marcan tanto que te lo crees.3                                       
Según el INDEC y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 1993 la población de las villas en Capital no superaba las 52.000 personas; en los últimos datos oficiales del 2006 esta cifra se eleva a 182.577 personas 4.  También informan que el 61 % de los adultos de las villas son desocupados. No sólo aumentó vertiginosamente la cantidad de pobladores, sino que aparecieron ocho nuevos asentamientos: la zona más afectada el cordón sur de la Capital. El 95 % de las familias están ubicadas en terrenos insalubres, degradados o contaminados.
A partir del surgimiento de las villas miserias en 1930, en las distintas etapas de su evolución histórica, se modifica sustancialmente la vida de estos habitantes de las villas
miseria, y también del resto de los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires. Las formas de organización social, la relación con el Estado, la Iglesia, los Partidos Políticos, el Movimiento Obrero y la sociedad en general fueron determinando la forma de vida peculiar de cada etapa de la historia argentina.
Analizaremos estas complejas relaciones a partir de un recorrido histórico desde la aparición de las villas miseria hasta la actualidad. Indagaremos la forma de vida de los habitantes de las villas miseria, su cotidianidad, sus ideas, percepciones, problemas y luchas.

La presencia del pensamiento nacional y el peronismo en Megafón o la Guerra



 Prof. Araceli Ibáñez
ISP Joaquín V. González
CEHPNAL



(El presente trabajo es una adaptación del escrito en el marco de la Maestría en Historia UNTREF N.d.R)

Introducción
Sabemos que muchas de las obras de Leopoldo Marechal están atravesadas por el peronismo como Antígona Vélez, El banquete de Severo Arcángelo, etcétera. Este trabajo no pretende ser una investigación original sobre la obra de Marechal, si no intenta ser una mirada más sobre la influencia del contexto histórico en los escritos del autor, puntualmente hacia el final de su vida con Megafón o la Guerra. La primera edición es publicada en julio de 1970 y la segunda en septiembre del mismo año por la editorial Sudamericana. En el espíritu de darle una impronta no fuertemente cargada de análisis o simbolismos previos, se decidió tomar la estructura narrativa y de análisis de Maturo sobre Leopoldo y Marechal. De esta manera se ensayará una suerte de estudio preliminar y acotado sobre los aspectos discursivos más salientes en la novela, que entraman una red de complicidad con el lector con respecto a la historia reciente del país y el pensamiento nacional.  Esto nos acercará al modelo también utilizado por Jablonka respecto a la relación causal entre narrativa e historia, la literatura como instrumento, como herramienta de la historia[1].
           Tampoco pretende ser un análisis de investigaciones previas, sino que se intentará hacer una lectura más sobre la relación entre: escritor, público, producción escrita, y categorías analíticas propias de las ciencias sociales (dictadura, censura, peronismo, revolución, etcétera). No tiene el objetivo de ser un análisis literario ni discursivo si no, como lo estructura Maturo, tomar esa colección de personajes imposibles y ubicarlos en los periodos históricos a los que metafóricamente o no, hace referencia el autor. Dice Maturo:
“Lo que se ignora o se echa en olvido es que Juan Domingo Perón había merecido ya una novelización importante en los años 70: me refiero a la novelística del llamado boom latinoamericano, y con anterioridad a este, a la narrativa y teatro de Leopoldo Marechal. No es este el momento de demostrar que el boom fue un operativo político-literario lanzado y publicitado alrededor de 1970, con anterioridad al retorno de Perón. Supuestamente había existido una reunión entre Perón o sus delegados con un grupo de escritores, auspiciada por el editor Carlos Barral. El operativo dio como resultado un grupo de novelas de diversa calidad, publicadas entre los años 1972 y 1975. Por mi parte, he dejado a otros esa investigación digna de hacerse y he preferido el análisis y la interpretación de las obras[2].
Está enmarcada en una temporalidad que abarca el espacio comprendido entre 1955 a 1969, ya que la novela se sitúa en dicho trayecto. Y por último cabe preguntarnos si la obra de Marechal, por sus guiños hacia la militancia tiene carácter popular dentro del contexto de producción.  Cuando nos referimos a lo popular lo hacemos en relación a la elección de los personajes, su relación con el pensamiento nacional y a la épica que construye.